La primera persecución grave contra los judíos
mesianistas seguidores de Jeshua fue ordenada por Nerón. Sin embargo, hacia el
año 50 ya había enfrentamientos entre los judíos y los judíos de "El camino". Así
se les llamaba, como se lee en Hch. 9, 2 y 19, 9, y era una forma de distinguirse del –digamos- judaísmo ortodoxo…
si es que pudiera reconocerse alguno, desde el hecho de que en los tiempos de
Jeshua se reconocía fariseos, saduceos, esenios y zelotes. Incluso los
samaritanos tenía una forma especial de judaísmo propio, con sus propios libros
sagrados y apartados de Jerusalén. El movimiento del nazareno vino a llamarse
más o menos de ese modo: “el camino”, por referencia a su creencia mesiánica en
el crucificado y en la esperanza –pronta- de su resurrección para la
reconstitución de la nación escogida de Dios. El asunto era que, pocos estaban
en la disponibilidad de creer que en las reuniones del “primer día de la
semana” se conmemoraba la victoria de un mesías muerto en la cruz, acusado de
sedición; que uno en sí mismo fuera templo de Dios por fuera del de Jerusalén y
que se estuviera –como en la visión de Pedro- en la disponibilidad de comer
alimentos impuros en contra de los mandatos de la Torá. Yavéh, Moisés y el
Templo son indiscutibles para el judaísmo y, la blasfemia era causa de muerte. La
muerte de Esteban, narrada en Hechos de los Apóstoles, es una clarísima
expresión de que el conflicto religioso de los seguidores de Jesús era un
conflicto “a la interna del judaísmo”. Si Esteban murió hacia el año 36, a
pocos meses de la ascensión del Señor al cielo, queda claro que los conflictos
y persecuciones, en realidad, empiezan dentro del propio judaísmo, en una clara
expresión de disonancia en las formas de practicar el propio judaísmo.
Y aquí viene el asunto. ¿Por qué Nerón ordenó
solo la persecución a los “chrestianos”? Es altamente probable que el judaísmo jerosolimitano
o las autoridades romanas en Judea hayan presentado informes sobre este
nuevo “judaísmo” y, es razonable pensar que hasta se les pusiera peros para su
ingreso a las mismas sinagogas… Los judíos, en general, no eran pepitas de oro sino ¿Por qué
cada vez que había alguna festividad en Jerusalén inmediatamente enviaban
contingentes de soldados para vigilar el templo desde la torre Antonia? Las
persecuciones dirigidas por Pablo de Tarso exponen las graves diferencias y el
rechazo de la secta jeshua-mesiánica. Establecida la diferencia, queda
explicado lo que Tácito anuncia como abominaciones de los seguidores de Cristo
y, que –además- son la justificación específica de la persecución ordenada por
Nerón. Si los jeshúa-mesiánicos son rechazados por las mayorías judías ¿Quién
va a reclamar por ellos? Regresemos a Nerón ¿Qué ocurrió luego de su muerte?
Suetonio cuenta que ante la noticia de haber sido declarado enemigo público por
el Senado de Roma, y tras darle cuenta que le darían muerte pública a punta de golpes
con varas, el mismo ordena cavar una fosa para su enterramiento, al tiempo que una pira –la
leña ya estaba acomodada- daría cuenta de su cuerpo. Su secretario Epafrodito
le ayudó a cortarse el cuello. El historiador no es claro en señalar si fue
enterrado de cuerpo entero o si fue cremado, pues aunque que su personal de
confianza le aseguró que no se llevarían su cabeza, luego se señala que “sus
cenizas fueron depositadas en la tumba familiar de los Domicios”.
Su muerte fue celebrada en Roma,
pero también hay que reconocer que tenía sus seguidores: “durante mucho
tiempo decoraron su tumba con flores de primavera y verano” y, había quienes lo
imitaban en el vestido y las formas de decir, con la promesa de que “pronto
regresaría para destruir a sus enemigos”. Los judíos y los seguidores de Jeshúa,
como bien se comprende, se quedaron en el primer grupo, en el de aquellos que se
alegraron de su muerte, o cuando menos, anunciaban su muerte como un castigo divino.
Además, con harta probabilidad, empezaron a crear la leyenda negra: Nerón es el
anticristo y volverá para traer la destrucción. La idea se repite en el
Apocalipsis, en la Ascensión de Isaías y llega al siglo IV como lo indica
Agustín de Hipona. En la voz de Lactancio, autor de este siglo, desde el modo
de decir pareciera indicar que su cuerpo fue sacado de la tumba y,
probablemente, la noticia haya sido parte de la leyenda; esa que se fue incrementando
hasta llegar a reconocer que la mentada tumba era un espacio de nigrománticos y
magos obscuros, interesados en conocer el futuro o conseguir alguna venganza
personal. El control de las almas por a través de magia prohibida está vedado
en el cristianismo; empero ello no implica que no pudiera realizarse y, de
hecho, los animales negros, como los gatos y/o los cuervos se ligaban a dichas
prácticas. Los testigos presentes en el exorcismo del nogal de la tumba de
Nerón, cuentan que en la primavera de 1099, el papa Pascual II –inspirado por
una aparición mariana- ordenó días de ayuno para los fieles de la iglesia
romana y, en el amanecer de tercer día se dispuso a enfrentarse al maligno que
se escondía en dicho árbol, por lo que luego de realizar un ritual de
exorcismo, golpeó con su báculo la raíz del nogal, produciéndose en ese momento
un estruendo del que todos dicen, parecía las roturas de las cadenas de las
almas torturadas por el antiguo anticristo perseguidor de cristianos. Se ordenó
buscar los restos del maligno emperador, luego la molienda de sus huesos y,
finalmente, el esparcimiento de tales restos en lugares desconocidos para
evitar la repetición de cultos y ceremonias sacrílegas. El espacio fue ofrecido
a la Santa Madre de Dios y, hoy se erige –como ya hemos contado- una basílica
que lleva su nombre.
Hay quienes dicen que, antes de
su destrucción, el nogal era visitado por el Papa nigromante, antecesor del
mencionado Pascual II, probablemente interesado en conocimientos arcanos,
descubrimiento de protocolos esotéricos y comparación de sus prácticas de magia
celta. Tal vez, la intención era comparar el contenido de su propio grimorio con los de aquellos otros que en las noches oscuras hacían diagramas en formas circulares para guiar sus propios rituales. El asunto, lamentablemente, no pasa más allá de la leyenda y de esas
aquellas cosas que se cuentan en los peregrinajes turísticos europeos. Habrá
que preguntárselo a la cabeza parlante del papa Silvestre II, una vez que sea
encontrada o que, el Vaticano permita el acceso a ella, si es que se mantuviera
escondida en las bóvedas papales.