lunes, 30 de septiembre de 2019

Olvidos

Reíamos… ¿Cómo es que se te ocurren esas historias?, me preguntaste… Y luego intentabas pronunciar de modo correcto una palabra en idioma extraño: “Damnatio memoriae”. Reíamos por los varios intentos.

Olvidar como pérdida de los recuerdos, en una acción involuntaria y natural… Es probable no recuerdes aquella veces que caminábamos por los jardines del San Juan de Dios buscando caracoles, que hayas arrinconado en algún lugar oscuro de la memoria tus primeros esfuerzos por aprender las tablas de multiplicar o aquellas otras veces que pintabas las paredes... Es, como te digo, un asunto de la naturaleza: olvidamos aquello que no tiene importancia. De hecho, ahora mismo ya no recuerdas que comiste en el almuerzo el sábado pasado, los tipos de alimentos que te enseñó la maestra cuando estabas en segundo grado en el curso de ciencias. Olvidamos las cosas como un proceso natural.

La deliberada intención de olvidar es una cosa distinta…. Los adultos la intentamos por distintas razones y de diferentes formas: la enamorada le ha terminado la relación a un joven y, éste para olvidarla no tiene mejor idea que romper la foto que solía llevar en su billetera; el esposo abandonó a la esposa y ésta borra todas las fotos del facebook en las que aparece, el pueblo advierte que su alcalde ha sido un corrupto de gran calaña y decide romper los vidrios de la municipalidad, hasta le mete fuego, la asociación de padres de familia es estafada y  prefiere dar por perdidos los libros generando uno nuevo con nuevas cuentas… Hacemos cosas con el ánimo de olvidar. Y, dicen los especialistas en psicología del testimonio que si es posible… De por allí viene eso de que “un clavo saca a otro clavo”, pero ya te lo explicaré en otra historia.

En nuestros tiempos, las “damnatio memoriae” como condena de la memoria o pretensión de olvido intencional colectivo, materializada en la reescritura de la historia, quema de documentos, ruptura de monumentos, reelaboración de placas recordatorias -en el modo como lo efectuaba los romanos o tal como se pretendió en el juicio del cadáver- ya no se estila. De hecho, como te contaba, el papa Formoso es más conocido que aquel que decretó su olvido y, lo mismo respecto de Nerón. De éste se conoce más, que del mismo Senado que lo declaró “enemigo del Estado” y que varios de sus sucesores que iban por el imperio intentado borrar su existencia. Por lo menos, en la memoria de las gentes su recuerdo tiene mayor latencia.

En realidad, creo que si existe la damnatio memorie. Siempre intentamos borrar cosas de nuestra historia común. En nuestro país ocurrió hace algunos años… hace 19 años, en noviembre el Sr. Alberto Fujimori, luego del descubrimiento de muy graves actos de corrupción realizados en su gobierno, aprovechando su estadía en un país asiático renunció a la Presidencia del Estado Peruano. El Congreso no le aceptó la renuncia y, por el contrario, dispuso su destitución por incapacidad moral.  Una cosa parecida a la que le ocurrió a Nerón… El asunto es que, desde agosto de 2001, se discutió vigorosamente si correspondía dejar sin efecto los actos políticos realizados por un presidente incapaz… En un país pobre como el nuestro pretender destruir obras públicas se convertía en un despropósito, tan grave –o más- como los actos de corrupción que se denunciaron y que dieron lugar a hasta cinco sentencias condenatorias contra el mencionado Fujimori.

En la discusión de aquellos años, el Congreso debatía desconocer su condición de presidente peruano, en razón de que –en los primeros momentos, en medio del fervor popular hastiado de tanta podredumbre moral- se dudaba de sí el citado era o no peruano. Con el tiempo se llegó a la certeza de que tenía doble nacionalidad.  Otro de los aspectos políticos de la discusión caía sobre sí correspondía mantener la vigencia de la Constitución Política de 1993 -promulgada por el defenestrado presidente- o sí era necesario “reavivar” la constitución anterior, la de 1979. Luego de muy largas discusiones, el Congreso de la República aprobó la Ley 27600 en la que se indicó: “Suprímase la firma de Alberto Fujimori Fujimori del texto de la Constitución Política del Estado de 1993”. Luego de esto, los debates sobre la modificación total de la constitución...  Discusión que reaparece cada cierto tiempo.

Como podrás advertir, hija mia, la “damnatio memoriae” ha tomado otro cariz, se aparece de formas distintas, pero –sinceramente- no logra su finalidad última: el olvido del facineroso, del tirano, del corrupto. En todo caso, y sólo con el ánimo de salvar su intención: expone una escondida forma de romper relación entre la sociedad que condena y el condenado. Es un amañado desligamiento entre la colectividad social que descubre los ilícitos y el autor de los mismos. Formas parecidas de intentar el olvido se materializan en las palabras que utilizamos para estigmatizar a aquellos que son distintos… ¿Recuerdas la historia que leíamos de ese par de muchachos que cambiaron sus nombres solo con la intención de que nadie se diera cuenta de que uno de ellos era judío? En esa pequeña novela, como bien sabes, los cristianos estaban prohibidos de juntarse con los judíos solo por el prejuicio, tonto, de corresponder a religiones distintas… Nada más que por pensar distinto.  En nuestra vida diaria destinamos a la nada a aquellos que han cometido delitos: los enviamos al penal, a la cárcel, les privamos de libertad no sólo porque queremos castigarlos, sino también porque cuanto más lejos estén las cárceles de la ciudad, es más fácil olvidarse de que existen… En algún tiempo, por ejemplo, aquellas personas que se suicidaban, que voluntariamente se quitaban la vida, no podían ser enterrados en los cementerios como cualquier otra persona que muriera de muerte natural o por un accidente. Se obligaba a meterlos en fosas comunes; que son grandes espacios donde va a dar los desconocidos, vagabundos o aquellos que no pueden ser identificados. Es una forma de olvidarlos.

Pequeña… hay cosas que parece que han sido superadas pero, en realidad, no. Las repetimos y no nos damos cuenta. La hacemos revivir de distinto modo y, eso va aparejado con aquello en lo que creemos como sociedad, como masa humana, como colectivo nacional. El problema de los venezolanos en nuestras calles, para mencionar otro ejemplo, es un viejo problema que parece hemos olvidado…

Y a propósito de olvidos colectivos… En estos días en España se discute si los restos del dictador Francisco Franco deben permanecer enterrados en un lugar o llevados a otro… Otra forma de pretender el olvido, de intentar cerrar capítulos de la historia colectiva desatendiendo otros capítulos supuestamente olvidados.

A veces pretendemos curar nuestras heridas del pasado intentando olvidar lo vivido… A veces, el remedio resulta peor que la enfermedad. Cosas que no permiten sonreír...

No hay comentarios:

Compasión

Caminábamos esa tarde. Después de años, había encontrado un espacio en el que hablar de justicia, de derechos humanos, de leyes y de Constit...